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Comunicación que despierta nuevamente la consciencia en tiempos de pandemia

Por: Maricela Ramos

Se le ha calificado de agresiva, ser autoritaria y negativa, de infundir miedo e incluso se ha pedido su retiro; sin embargo, personalmente creo que la comunicación de la iniciativa “Quédate en Casa, Quédate Vivo”, de la Alianza por el Valor Estratégico de las Marcas (AVE), ha logrado su objetivo: verse, comentarse, analizarse, socializarse de diversas formas, generar alerta y, quizá en muchos casos, despertar nuevamente la conciencia sobre la importancia de no bajar la guardia en la etapa 3 de la pandemia por COVID-19 en México.

Y es que la comunicación no puede mantenerse estática, menos en una situación como la que estamos viviendo, debe adaptarse a cada momento y circunstancia, está obligada a evolucionar y no perderse en el ambiente de lo habitual o convertirse en un mensaje más que pierde en la cotidianidad.

La repetición en la comunicación efectiva es útil, pero el efecto de repetir sin más, suele ocasionar cansancio auditivo, nos resistimos al mismo mensaje todo el tiempo, llega un punto en el que de tanto escucharlo se pierde, se vuelve infructuoso y genera indiferencia auditiva y de conducta; el efecto que quisimos producir de inicio se diluye o deja de generar impacto en el receptor; es como llamar la atención de un niño siempre con la misma advertencia.

El aumento de casos de Covid-19 en los siguientes días a Semana Santa es ejemplo de cómo nos relajamos ante la pandemia y salir de casa con precauciones, pasó al plano de la normalidad, dos semanas después, los casos y fallecimientos prácticamente se cuadruplicaron. Del 20 al 24 de abril, se confirmaron 4 mil 100 casos nuevos; la cifra pasó de 8 mil 772 al inicio de la semana, a 12 mil 872 al finalizarla. Además, se contabilizaron 509 decesos, sumando mil 221 muertes por Covid-19.

Pensamos que no pasaría nada, que a nadie afectábamos por salir a visitar a familiares o reunirnos con pocos amigos, a los que, además, asumíamos como sanos; los números dicen lo contrario.

Los casos reportados en ‘la mañanera’ y en las noticias cada hora se han vuelto mensajes comunes; los pacientes están en los hospitales, no en mi entorno, solemos pensar. Si salgo de vez en cuando no pasa nada… pero sí pasa y podemos evitarlo con un llamado de atención, con una comunicación fuerte, una palabra en tono más enérgico que ayude a que ese ‘niño’ que está dejando de poner atención, vuelva a recodar lo importante: quedarse en casa en esta etapa 3 para al final quedarse vivo.

Estamos en etapa 3, no es un juego, desafortunadamente cada tarde vemos aumentar el número de fallecimientos y contagios. Debemos quedarnos en casa quienes tenemos las condiciones laborales para hacerlo, y si para eso es necesario levantar la voz y hacer un exhorto con altavoces, aunque pueda parecer inapropiado, debe hacerse. Bien por las marcas, los creativos y todos los que buscan una comunicación que impacte y nos lleve nuevamente a la toma de conciencia y de acciones en favor de la reducción de casos de coronavirus en México.

Estamos llegando al punto más crítico de contagios, los días de confinamiento se acumulan y pesan, pero hoy más que nunca, hay que cuidar nuestra salud desde casa. #ComunicaciónEfectiva #ComunicaciónEstratégica #Covid19

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El traje a la medida de la comunicación corporativa

Colaboración Especial


Para Maricela Ramos, fundadora y directora de Insight Comunicación Estratégica y Humana, la comunicación no solo es un eje transversal indispensable en cualquier compañía, además debe responder a las necesidades de cada empresa y marca.

Según Grand View Research, el mercado de la comunicación
corporativa crecerá al 16.8 por ciento anual. Este desarrollo
será impulsado por la necesidad de sistemas eficientes. Y es que, de acuerdo con la experta en comunicación, es una vertiente crucial para toda marca. Apunta que estos servicios no son algo adicional. No son “nice to have”. Las estrategias de comunicación son un “must” que toda organización debería considerar.

“La comunicación no es una opción, no es un lujo, sino algo en lo que todas las compañías deberían de invertir. […] Significa saber dónde estoy y dónde quiero estar, a dónde quiero llegar, a quiénes
necesito impactar y con qué mensajes; la comunicación es crucial en el posicionamiento de una marca […] juega un rol fundamental en uno de los activos más valiosos de las compañías: la reputación corporativa”.

COMUNICACIÓN TRANSVERSAL
Varios elementos distinguen un buen sistema de comunicación. Primero, debe estar ligado al objetivo de negocio, si no, apunta la fundadora de Insight, es una “estrategia infértil, de poco valor”. Además, exigen el acompañamiento de un asesor experto interno y/o externo y, de preferencia, de un equipo integrado por ambos.

La estrategia de comunicación debe estar alineada y dirigida para impactar a las audiencias clave, todo aquel que tiene alguna influencia en el negocio; debe tener métricas claras, con tiempos que permitan conocer qué se logrará y cuánto tiempo llevará llegar al lugar esperado.

Pero así como es crucial mandar mensajes hacia el resto del entorno, también hay que establecer un diálogo interno efectivo. La comunicación interna debe seguir una estrategia que lleve a alcanzar los objetivos que una organización busca a su interior, con sus colaboradores. Busca que los colaboradores se sientan satisfechos de su trabajo, parte de la organización y piezas clave en los objetivos de la compañía, pero también debe asegurar un mensaje coherente, consistente, homogéneo. La comunicación interna debe verse como una estrategia que, si bien fortalece la visión y las iniciativas de recursos humanos, impacta de una forma más amplia al negocio y reputación de la compañía. Los primeros embajadores de una marca deben ser los colaboradores.

Al final, la comunicación no solo es un proyecto integral para consolidar la voz de las empresas cuando se dirigen a sus públicos externos, que además pretende tener un impacto transversal en la organización, y hacer parte en cada una de sus áreas y sus marcas o unidades de negocios.

“No importa si se trata de un enfoque externo o interno, la comunicación debe tener el mismo rigor y los mismos lineamientos, tanto para alcanzar los objetivos de negocio, como para beneficiar el ambiente laboral, se vuelve un recurso fundamental, y en ambos enfoques, se abona a la reputación y posicionamiento de la compañía. La comunicación contribuye a que las compañías lleguen al lugar donde quieren estar en términos de negocio, favorecerá que sean vistas, escuchadas, percibidas como creíbles y confiables”.

La diferencia entre cada enfoque es solo la audiencia. En los esfuerzos externos, hay varios públicos que las organizaciones buscan impactar, y en los internos, los colaboradores reciben la información y comunicación de la empresa. En cualquier situación, reafirma Ramos, deben partir de un análisis de dónde está una marca y a dónde quiere llegar.


ALTA COSTURA
La directora de Insight Comunicación apunta que cada marca tiene momentos, objetivos y necesidades específicas. Si bien hay lineamientos que deben compartir las estrategias, dice, no existe una fórmula que funcione para todos.

“Uno no puede presentar una estrategia que ya ofreció a otra empresa. […] Si uno no dedica el tiempo para identificar a dónde quiere llegar una empresa, sus objetivos y necesidades particulares,
fortalezas, áreas de oportunidad y desafíos del propio entorno, vas a terminar haciendo moldes que no ajustan. Y la comunicación no funciona con moldes. Una buena estrategia de comunicación es como un sastre de alta costura. […] Cada proyecto, cada cuenta, debe verse y desarrollarse como un traje a la medida, una prenda única. Un modelo que nadie más tenga”.

Maricela reafirma que este principio potencia el modelo de negocio de su empresa. Es a través de esta personalización que su compañía (y cualquier otra agencia en el rubro) se distingue. La directora de Insight apunta que, como la comunicación es un must, no vale dar solo un buen esfuerzo. Para sobresalir en la industria, es crucial dar el extra y asumir los objetivos del cliente como propios, acompañarlo de manera cercana y con la flexibilidad para hacer los ajustes que la estrategia exija. De otro modo, las marcas se arriesgan a no sobresalir encima de sus competidoras. Y, como apunta Ramos, “ningún negocio quiere vivir en el anonimato”.

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